25 Viaje a Malasia
María Antonia Guerrero Lebrero mi socia en Koyaike y administradora de la empresa,
tenía dos sobrinos mas bien malas gentes, hijos de su hermana divorciada que vivía en
Caracas.
En España tenía dos bellas hermanas, Encarnación y María Luisa, en cuyo departamento
en Bilbao tuve oportunidad de quedarme en varias ocasiones cuando fui a visitar a
Antonieta, muchos años después, cuando ya afectada de Altzeimer vivía en casa de María
Luisa.
Por esas cosas de la vida, la sobrina de Antonieta conoció en Estados Unidos o en España a
un muchacho malayo hijo único de la ministro de bienestar social del gobierno de
Mahathir Mohamad y del mas famoso animador de televisión de Malasia, cuyo nombre no
recuerdo.
En 1986 la ministro visitó Venezuela para conocer a la familia de su nuera.
En la oportunidad hice muy buenas amigas con la ministro con quien visite Petare y otras
urbanizaciones modestas de Venezuela, las que ella estaba interesada en conocer dada su
condición de responsable del bienestar social en Malasia.
La ministro comentaba asombrada acerca de la pulcritud y de la limpieza con la que los
ciudadanos venezolanos circulan por las calles de las más modestas urbanizaciones de
Caracas y de Valencia.
Ella decía que en su opinión sería muy difícil lograr que en Malasia las personas tuvieran
tan magníficos hábitos.
Con la ministro también visitamos las áreas industriales de la ciudad de Valencia.
Almorzando un día en un restaurant de una de las zonas industriales de Valencia se
asombró de observar la calidad de todo y comentó que por su comida ese restaurant era
mejor que el mejor restaurant de París.
En la oportunidad la ministro me comentó acerca de la posibilidad de irme a formar un a
empresa en Malasia. Le dije que no lo veía probable porque me parecía difícil
acostumbrarme a un sistema de vida donde las bebidas alcohólicas están prohibidas.
Cuando su esposo se ausentó al baño, ella sacó de su cartera una petaca con algún trago,
probablemente whisky, y bebió de ella. Lo hizo para dejarme en claro que la prohibición
de las bebidas alcohólicas en su país es más bien relativa y que no debería ser un motivo
de preocupación para mí.
Después acepté su invitación a visitar Malasia.
Mal organicé mi viaje tanto para visitar Malasia como para lograr entrevistarme en Japón
con altos ejecutivos de la constructora Obayachi Gumi en mi plan de conseguir asociarme
con esta empresa japonesa para ofertar conjuntamente a Metro de Caracas la
construcción del tramo La Paz - Silencio, tramo en el cual Metro había conseguido
gravísimas dificultades de suelo similares a algunas que Obayachi había resuelto a entera
satisfacción en contratos en los Estados Unidos.
El plan de la ministro de bienestar social de Malasia era que constituyéramos una empresa
constructora en Malasia para desarrollar importantes obras que estaban por ser
realizadas.
Durante mi visita ella me presentó a los más altos dignatarios del gobierno de ese país y a
grandes empresarios y me ofreció asociarnos con algunos de ellos.
Se me presentaba entonces la oportunidad de convertirme en un gran empresario en ese
país tan lejano de Venezuela.
Conspiraban contra esa posibilidad las muchas obras que estaba desarrollando en
Venezuela a través de la empresa Koyaike y el hecho de que la empresa Koyaike no
contara con una sólida organización que me permitiera desprenderme del día a día y
manejar desde lejos tanto la empresa en Malasia como la empresa en Venezuela.
En esos días Koyaike estaba desarrollando diversas obras que me exigían un compromiso
altísimo de trabajo.
Por otra parte durante mi corta estadía lamentablemente desarrollé relaciones con una
exquisita arquitecto peruana esposa del ministro del interior, lo que incorporaba cierto
riesgo a mis eventuales actividades en esas tierras.
A Japón llegué un viernes sin tener reuniones previamente concertada con los altos
ejecutivos, dado lo cual no tuve la posibilidad de tener acceso a los más altos niveles de
esa empresa, aunque sí pude salir a emborracharme con un alto ejecutivo que me
manifestó después que Obayachi Gumi no estaba interesada en tener actividades
comerciales en Venezuela.
Finalmente Metro no pudo construir el tramo La Paz - Silencio y se vio obligado a instalar
un sistema de Metrobus para trasladar los pasajeros entre esas estaciones hasta que
muchos años después ese tramo pudiera ser ejecutado.
Afortunadamente Koyaike se ganó el contrato para construir todas las obras de Metrobus,
lo que fue muy conveniente para los negocios de Koyaike y para mi beneficio personal.